
Quisiera iniciar una reflexión acerca de la visión de San Marcelino.
En esta época tan importante para los maristas del mundo, creo que una vez más debemos agradecer a nuestro fundador, por su visión , su fe y confianza en Dios para llevar a cabo esta gran obra en el mundo, estamos llamados a seguir su misión en cada uno de los lugares en que nos corresponde desempeñarnos. Es un gran desafío que nos exige ser perseverantes y al igual que el Padre Champagnat debemos recurrir a la oración como nuestro más valioso tesoro, para mantener la esperanza de seguir el camino correcto, junto con la compañía permanente de la Buena Madre lo podremos lograr.
Ánimo a seguir en nuestra tarea y que Dios nos bendiga.