viernes, 4 de junio de 2010




Estimados colegas maristas
Quisiera iniciar una reflexión acerca de la visión de San Marcelino.
En esta época tan importante para los maristas del mundo, creo que una vez más debemos agradecer a nuestro fundador, por su visión , su fe y confianza en Dios para llevar a cabo esta gran obra en el mundo, estamos llamados a seguir su misión en cada uno de los lugares en que nos corresponde desempeñarnos. Es un gran desafío que nos exige ser perseverantes y al igual que el Padre Champagnat debemos recurrir a la oración como nuestro más valioso tesoro, para mantener la esperanza de seguir el camino correcto, junto con la compañía permanente de la Buena Madre lo podremos lograr.
Ánimo a seguir en nuestra tarea y que Dios nos bendiga.